Excederse en más de 60 horas de trabajo durante la semana puede motivar la aparición de diabetes en las mujeres, según dio a conocer un estudio de la Universidad Estatal de Ohio. La investigación reveló también que, de mantener ese ritmo de esfuerzo por tres décadas seguidas, pudieran triplicarse las probabilidades de padecer dificultades cardíacas, hipertensión, artritis y cáncer.

Tomar unos días de descanso a través de las llamadas “vacaciones laborales”, aprovechar los días de franco o los fines de semana, es una necesidad biológica importante para recobrar energías y, especialmente, para conservar una salud óptima.

De mantener ese ritmo de esfuerzo por tres décadas seguidas, pudieran triplicarse las probabilidades de padecer dificultades cardíacas, hipertensión, artritis y cáncer

De mantener ese ritmo de esfuerzo por tres décadas seguidas, pudieran triplicarse las probabilidades de padecer dificultades cardíacas, hipertensión, artritis y cáncer.

Horas extras para las mujeres

Pero para las mujeres esto continúa siendo un problema, pues aun cuando no realicen horas extras en sus espacios labores, todavía deben llegar a sus hogares y responder a la carga tradicional de trabajo que no logra ser equilibrada entre ambos sexos: ordenar y limpiar la casa, atender y jugar con los hijos, comprar las comidas, etc…

Los psicólogos recuerdan a las mujeres que, pasar mucho tiempo en la oficina, o sobrecargarse, no es bueno para la salud, por lo cual recomiendan optimizar el tiempo del que disponen para evitar errores, reservando siempre un espacio de paz solo para ellas que les ayude a suprimir el estrés de su cotidianidad.

Aún cuando las mujeres no realicen horas extras en sus espacios labores, deben llegar a sus hogares y responder a la carga tradicional de trabajo

Aún cuando las mujeres no realicen horas extras en sus espacios labores, deben llegar a sus hogares y responder a la carga tradicional de trabajo.

Estrés femenino

El estrés es una respuesta fisiológica del cuerpo que activa diferentes mecanismos defensivos para enfrentar determinado escenario que se distingue como amenazador o de demanda elevada.

Suele ser originado por alguna circunstancia problemática y tiene síntomas tan notables como el nerviosismo o la inquietud. Otros no resultan tan obvios, por ejemplo, la aceleración cardíaca, las pupilas dilatadas, la piel ribosa, la sudoración, o el erizamiento de los vellos de brazos y piernas.

El estrés, tanto en mujeres como en hombres, resulta una contestación psicológica y necesaria para la existencia humana, pero no constituye una patología. Este equívoco tiene sus raíces en el hecho de que, bajo explícitas circunstancias habituales en ciertos estilos de vida, puede desencadenar difíciles problemas de salud.

Vivir una vida cargada de estrés posee implicaciones diversas tanto para las mujeres como para sus familias y núcleos laborales

Vivir una vida cargada de estrés posee implicaciones diversas tanto para las mujeres como para sus familias y núcleos laborales.

Organismo sobrecargado

Cuando esta respuesta natural se da en exceso se produce una sobrecarga de tensión que repercute en el organismo humano y provoca la aparición de enfermedades y anomalías patológicas que impiden el normal desarrollo y funcionamiento del organismo. Algunos ejemplos son las alteraciones anímicas, el nerviosismo y la falta de concentración, los cuales pueden originar transformaciones hormonales significativas en las mujeres, debido a lo cual pueden sufrir dolores abdominales inferiores, entre otras sintomatologías.

Vivir una vida cargada de estrés posee implicaciones diversas tanto para las mujeres como para sus familias y núcleos laborales. Por una parte, se manifiestan muchas alteraciones fisiológicas que repercuten en su disponibilidad para realizar actividades, y por otra están las dificultades de tipo emocional. El estrés es un elemento que aumenta la sensación de agravio en las relaciones sociales, familiares y laborales, al mismo tiempo que figura como herramienta de distorsión de la realidad. Vivir bajo estrés implica, entonces, no solamente un deterioro físico, sino también psicológico y relacional.