Los bebés de madres diabéticas, pueden encontrase expuestos a elevados niveles de glucosa en sangre.  Esta situación pone al niño en peligro de padecer diabetes, no solo durante el momento del parto, sino también después de su nacimiento.

Una de las consecuencias más frecuentes que trae consigo este riesgo, es que los bebes pueden nacer con tamaños que superan el promedio, lo cual hace más trabajoso el parto vaginal, elevando las posibilidades de  que las madres deban someterse a una cesárea. También aumentan las probabilidades de que nazcan con lesiones en el sistema nervioso u otros traumas. Lo más común es que el bebé presente hipoglicemia unos días después de nacer.

Los especialistas aconsejan mantener controlada la diabetes, para no sufrir un aborto espontáneo  o que su pequeño termine con algún defecto congénito.

La embarazadas diabeticas deben mantener controlada la enfermedad.

Existen dos causas por las cuales una mujer puede padecer de diabetes durante el embarazo. La primera es que se le presente una diabetes gestacional y la segunda es que ya padeciera de diabetes tipo 1.

Los signos que permiten identificar si un bebe nace con síntomas de diabetes pueden ser: un azulado o amarillento color en la piel, la aparición de algunas manchas, latidos rápidos del corazón, respiración agitada, deficiente alimentación, letargo, sollozos, rostro hinchado, o estremecimientos y temblores tras el nacimiento.

¿Qué pruebas revelan padecer diabetes antes y después de nacer?

Unos meses antes de dar a luz, la madre a la que se le diagnosticó diabetes, debe acudir a la consulta de su doctor para realizarse algunos exámenes. Una ecografía permitirá monitorear el tamaño del niño, mientras que otras pruebas pueden informar sobre la madurez de sus pulmones, o si el parto deberá ser antes de lo previsto.

La ecografía permitirá monitorear el tamaño del niño.

Tras el nacimiento, los análisis de rutina demostrarán si el niño tiene niveles bajos de glucosa en sangre. Una ecografía será suficiente para saber si el corazón tiene o no un tamaño normal, para prevenir alguna insuficiencia cardiaca.

¿Cómo se trata la diabetes en un bebé recién nacido?

A los hijos de diabéticas se les evalúa con el fin de diagnosticar una hipoglucemia, aunque no tengan síntomas de la enfermedad. En caso de que la prueba de positivo, se le repite durante algunos días seguidos, hasta que el azúcar se estabilice con la alimentación normal.

Entre las técnicas más usuales para lograr una suficiente cantidad de azúcar en sangre en el bebé, se encuentra ofrecerle leche materna tras el nacimiento. Así se previene la hipoglucemia leve entre las 8 y las 24 horas de vida del niño.

Los especialistas alertan que la hipoglucemia difícil de eliminar, se trata también a través de la vía intravenosa, mediante la cual se le administra al bebé un líquido que contiene glucosa.

      A los hijos de diabéticas se les evalúa con el fin de diagnosticar una hipoglucemia.

Si se trata de un caso muy grave, entonces se le debe administrar mediante la vena del cordón umbilical unos cuantos días.

En ocasiones raras, pude ser necesario que los médicos reemplacen la sangre del bebé por la de un donante. El proceso se conoce como exanguinotransfusión.

Por lo general, sin llegar a los mencionados extremos, lo que suele pasar es que los signos que mostraba el bebé solo duren pocas horas, días o semanas. Aunque, en el caso de que se haya producido un aumento del miocardio, el problema puede demorar varios meses. También pudo haberse dado el caso de que los niveles de glucosa estuvieran tan por debajo de lo normal, que el bebé sufra daño cerebral.

Las probabilidades de que el bebé muera en el útero durante las últimas 20 semanas del embarazo, son más elevadas en mujeres con una diabetes tipo 1 descontrolada. Ese descontrol también puede traer consigo el riesgo de no pocos problemas congénitos.

Entre las dificultades en el momento del nacimiento están los problemas cardiacos, los pulmones inmaduros, los glóbulos rojos en más cantidad de lo normal, lo cual pudiera bloquear los vasos sanguíneos, la hiperbilirrubinemia o el colon izquierdo demasiado pequeño, lo que genera obstrucción intestinal.