Practicar ejercicios físicos ayuda entre otros trastornos,  a tratar la diabetes tipo 2, porque ayuda a controlar la glucosa en sangre, con el aumento de la sensibilidad a la insulina. Ayuda a perder peso, especialmente en las personas con diabetes mellitus con sobrepeso, reduciendo el riesgo de problemas cardiovasculares al mejorar la presión arterial y las funciones cardíacas, incrementando también los niveles de HDL del colesterol y disminuyendo los niveles de colesterol total y de los triglicéridos.

Practicar ejercicios ayuda a controlar el nivel de glucosa en sangre.

Los ejercicios físicos ayudan también a mejorar la hipercoagulabilidad y las alteraciones de la fibrinolisis. Aumentan la elasticidad del cuerpo, proporcionan sensación de bienestar y mejoran la calidad de vida, además de contribuir a la prevención de la diabetes tipo 2.

Pero es recomendable para evitar riesgos, la orientación de un especialista a la hora de iniciarse en alguna actividad física, sobre todo si tienes diabetes tipo 2 y no tienes un buen control de la enfermedad.

No existen contraindicaciones formales a la hora de practicar algún deporte. Pero no obstante,  se desaconsejan los que entrañan determinados riesgos, como por ejemplo la práctica del alpinismo y submarinismo. Entre las personas con neuropatía periférica se debe limitar el ejercicio que conlleve esfuerzos de compresión sobreañadido en los pies, mientras que quienes padecen de retinopatía tienen que evitar las prácticas de contacto y las anaeróbicas.

Se recomienda la práctica de ejercicios aeróbicos moderados.

Previo al aumento de algún patrón usual de actividad física, o al desarrollo de un plan de ejercicios físicos, es aconsejable que las personas con diabetes tipo 2, pasen un reconocimiento médico apropiado, que pueda detectar alguna posible complicación a considerar antes de iniciarse en la práctica de cualquier ejercicio físico.

Para los pacientes con diabetes tipo 2 se hace imprescindible comprobar su metabolismo antes de realizar los ejercicios. Se recomienda la práctica de ejercicios aeróbicos moderados. Es decir, aquellos que no necesitan mucha intensidad, pero que se ejecutan durante periodos de tiempo más largos. Por ejemplo andar, ir en bicicleta, correr o nadar. Lo ideal es hacer cinco sesiones semanales de 30 minutos aproximadamente. Es muy importante hacer estiramientos antes y después de practicar deporte. Estos te ayudarán a evitar dolores musculares después de hacer ejercicio y aumentarán la flexibilidad. Pregúntale a tu especialista cuál es el mejor momento del día para hacer ejercicio. Esto dependerá del tipo de trabajo que tengas, así como el horario de tus comidas, porque como bien sabes, tanto la actividad que hagas como los alimentos que ingieras, condicionarán tu nivel de glucosa en sangre.

Pregúntale a tu especialista cuál es el mejor momento del día para hacer ejercicio.

Riesgo que conlleva la práctica de ejercicios físicos

Si tomas algunos fármacos , sobre todo si tu tratamiento es con insulina, puedes padecer una hipoglucemia debido a una bajada de glucosa. Los síntomas que puedes notar son debilidad, confusión, temblores, cansancio o hambre. También es posible que tengas dolor de cabeza o un exceso de sudoración. La hipoglucemia puede aparecer mientras haces deporte, después de practicarlo o incluso hasta un día después. Por eso es importante que informes de tu actividad a tu especialista en diabetes para evitarla.

Es muy importante que practiques alguna actividad física, pero siempre de forma segura.