La comunicación es fundamental para que la diabetes no afecte a la relación

La comunicación es fundamental para que la diabetes no afecte a la relación.

El diagnóstico de una enfermedad como la diabetes cambia transversalmente la vida de una persona así como la de sus seres queridos. En el caso de la pareja, estar unidos para aceptar esa realidad y cultivar juntos un nuevo y más saludable estilo de vida será  decisivo para la relación y el futuro de ambos.

Es normal sentir temor o preocupación al imaginar lo que puede pasar en el futuro, ya que tener Diabetes significa que habrá ciertas restricciones en cuanto a nutrición y vida social, como no beber alcohol en exceso o comer de forma equilibrada. Esto último significa no abusar de helados, chocolates y todos aquellos alimentos que el hecho de tener pareja parece que invite a consumirlos.

Sin embargo, para llevar una vida normal y una convivencia social plena con este desorden metabólico, lo único que se necesita es que la diabetes esté controlada.

 [la-diabetes-tipo-2] Se puede llevar una vida social plena, siempre que la diabetes esté controlada

Se puede llevar una vida social plena, siempre que la diabetes esté controlada.

La educación terapéutica para controlar la diabetes  se basa principalmente en cuatro puntos, los cuales son del interés del paciente así como de la pareja y la familia, estos son:

  • La gestión del tratamiento farmacológico del diabético (que consiste en dominar el ajuste y la administración de insulina o los fármacos por vía oral).
  • Un correcto autoanálisis, para lo cual es imprescindible dominar el uso del glucómetro y las tiras reactivas para medir la glucosa.
  • Conocimiento sobre las complicaciones agudas más comunes de la diabetes, principalmente saber identificar una hipoglucemia, cómo resolverla y prevenirla.
  • El tratamiento no farmacológico, o sea, la práctica de actividad física regular y una alimentación saludable, rituales que resultan más fáciles de incorporar a la vida diaria si se comparten con los allegados.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) las personas con diabetes mellitus tienen el doble de riesgo de perder la vida que quienes no sufren la enfermedad, alarmante dato que genera ansiedad o depresión entre los afectados, lo que también impacta sus relaciones sentimentales.

Estudios especializados alertan que tras el diagnóstico de la enfermedad los pacientes pueden experimentar ansiedad o miedo debido a su preocupación por la hipoglucemia así como  depresión y desesperanza ante las complicaciones de la enfermedad.

De acuerdo con investigaciones de la Comunidad de Diabetes del Reino Unido, este padecimiento afecta las relaciones interpersonales y de pareja en diversos planos por varias razones, entre ellas las variaciones en los niveles de azúcar o el descontrol de la enfermedad, lo que trae consecuencias anímicas y fisiológicas.

Recuérdele que debe revisar su nivel de glucosa en sangre de vez en cuando

Recuérdele que debe revisar su nivel de glucosa en sangre de vez en cuando.

Dichos especialistas señalan que los altos o bajos niveles de azúcar causan cambios de humor como irritabilidad o confusión, los cuales pueden provocar discusiones en la relación. En este sentido, recomiendan tomarse un tiempo hasta estabilizar el estado de ánimo y si estas situaciones son recurrentes y generan escenarios difíciles o violentos de manejar, es apropiado buscar orientación médica y psicológica.

Por otra parte, el descontrol de la diabetes también causa baja libido o deseo sexual e incluso puede asociarse con disfunción eréctil. Además el daño a los nervios asociado a este trastorno metabólico (fenómeno conocido como neuropatía diabética) también afecta la calidad de las erecciones.

La directora del Programa de Medicina Sexual Integral en la Universidad de Chicago (Estados Unidos), Stacy Tessler Lindau, considera que también la baja de testosterona que padecen las mujeres  y los hombres con diabetes genera desinterés por las relaciones sexuales y, evidentemente, problemas en la relación. Los problemas en este ámbito despiertan en el compañero/a sentimientos de desamor, de falta de deseo por el otro (o la otra) y otros problemas que afectan también la autoestima.

Otro efecto psicosocial negativo señalado por los especialistas es la discriminación en el trabajo e incomprensión entre los colegas por tener diabetes. Para lidiar con estos problemas colaterales, la persona necesita desarrollar su “yo” interior,  aprender a ser independiente y por supuesto, el apoyo tanto de especialistas como de la familia y la pareja.

Con el tratamiento, los hábitos cotidianos necesariamente serán sustituidos por rutinas nuevas y más saludables en lo relativo a la alimentación, el ejercicio físico y la medicación para el correcto control metabólico.

Compartir la alimentación además de ser un apoyo para el diabético, le ayudará a usted a mejorar su salud

Compartir la alimentación además de ser un apoyo para el diabético, le ayudará a usted a mejorar su salud.

Dieta, horarios de comida y citas con el médico serán incorporados al quehacer diario para poder mantener la calidad de vida con el paso de los años. Pero eso no significa que la enfermedad deba controlar la vida del paciente.

Entonces es vital que aprendas cómo cuidar de tu “media naranja” y de ti para sobrellevar la diabetes.

En primer lugar debes entender que estar junto a una persona con ese problema de salud no significa que debas responsabilizarte de él o ella. Cada quien es responsable de su propia vida y darle apoyo no significa convertirse en un policía que le controle cada momento, porque con el tiempo eso puede dañar la relación. Por otra parte, si al asumir nuevos rituales de alimentación y de vida las personas que sufren esta enfermedad sienten que su compañero o compañera no les apoya en tales momentos, surgen sentimientos de rechazo y frustración. Con esas diferencias, aunque parezcan intrascendentes, es probable que la pareja se distancie y dejen de compartir cosas que antes tenían en común, lo cual provoca que eventualmente la relación se enfríe y se debilite.

En lugar de criticar la imagen, el peso, las nuevas costumbres de la otra persona, una buena manera de darle tu apoyo sería preparar comidas saludables juntos, practicar deporte o hacer ejercicios los dos. Es muy importante hacerle saber que  puede contar contigo, pues eso le ayudará a enfrentar su nueva condición. Pero la Diabetes no puede convertirse en la protagonista de la relación, sino en un aspecto más de la persona con la que convives

Al lidiar con esta enfermedad es muy importante aprender a comunicarse con el ser amado en dicha condición, y crear un clima de confianza mutua sin lástima por el diabético, y delimitando las responsabilidades del uno con el otro.

La psicóloga Jen Nash, miembro del British Psychological Society (Sociedad Británica de Psicología), que ha vivido con Diabetes durante más de 20 años, recomienda que el primer paso para que la enfermedad no afecte el noviazgo o matrimonio es tener una conversación honesta y directa con la otra persona. La experta señala que muchas situaciones en las que esa enfermedad causa tensión es debido a la ausencia de un diálogo claro y abierto lo que engendra peleas y resentimientos con el paso del tiempo.

Practicar algún deporte con la pareja es muy agradable, a la vez que les permite estar más tiempo juntos

Practicar algún deporte con la pareja es muy agradable, a la vez que les permite estar más tiempo juntos.

El diagnóstico negativo siempre incide sobre el bienestar de la pareja, por ello es importante la terapia psicológica para sobrellevar la diabetes, pues la ayuda y la guía para mejorar la comunicación entre los cónyuges hacen la diferencia entre una relación saludable o destructiva.

En este punto te estarás preguntando ¿Qué puedo hacer para ayudar a mi pareja?

  • Lo esencial al principio es informarte a fondo sobre la enfermedad, pues mientras más información tengas, estarás más preparado/a y capacitado/a para ayudar a tu ser amado.
  • Aprende a reconocer los síntomas de ciertos problemas característicos de la diabetes como la hipoglucemia o hiperglucemia, y mejor aún sería que fueras capaz de poner una inyección de glucagón o insulina en caso de que fuese necesario.
  • También deberías preguntarle si le apetece hacer algo de ejercicio contigo. Salir a caminar, a dar un paseo con la bici o nadar pueden ser actividades atractivas. Pero si recibes es un “no” como respuesta, acéptalo y no te enfades ya que no puedes obligar a alguien a hacer algo que realmente no quiere.
  • Podrías tratar de cocinar platos sanos y evitar comprar aquellos alimentos que tu pareja no pueda comer, es decir: nada de productos altos en colesterol, grasa, sal o azúcar.
  • En el plano íntimo, sé paciente y comprensivo, y aunque es bueno que te preocupes de la salud de tu novio/a o esposo/a y tomes ciertas responsabilidades, recuerda que controlar la diabetes es al fin y al cabo, trabajo del que está enfermo.
  • Acompáñale siempre que puedas al especialista y ayúdale a llevar una agenda con todas sus citas médicas, pues a veces son demasiados exámenes y consultas, y es bueno que sienta que no está solo/a en sus obligaciones.
  • Involúcrate en sus cuidados, recuérdale que debe revisar su nivel de glucosa en sangre de vez en cuando, pero con una postura sana y comprensiva, no autoritaria. No debe de notar que estás vigilando si lleva un buen control de su diabetes, pero sí que tienes interés por ella o él y la forma en la que se cuida.
  • Asume -sobre todo en los momentos más complicados- las limitaciones de tu pareja y acepta sus cambios de humor. Es justo que entiendas que muchas veces debe ser muy frustrante querer y no poder controlar bien esta enfermedad.
La comprensión y el amor no permitirán que la diabetes afecte a la relación

La comprensión y el amor no permitirán que la diabetes afecte a la relación.

Amar a tu pareja y convivir con una enfermedad como la diabetes mellitus no tienen por qué ser cosas separadas, todo es cuestión de organizarse y adoptar una vida y alimentación sanas y comprenderse el uno al otro. No olvides que la naturaleza es muy sabia, y lo que te quita por un lado te lo da por otro. Con una buena actitud, y sobre todo mucha comunicación, esta situación puede fortalecer mucho la relación.