Padecer diabetes no significa solo tener que estar siempre pendiente de controlar los niveles del azúcar en sangre, tu peso o tu alimentación sino, además, vigilar tus dientes, piel, pies, manos, ojos y cualquier otra región del cuerpo en la cual sean comunes los daños de la enfermedad. El oído es una de esas “otras regiones” que puede ser impactada de manera negativa y, por lo general, se convierte con rapidez en uno de los órganos que más perjuicios recibe, razón por la cual algunos especialistas consideran los malestares que se descubren en él como un signo de alerta para la diabetes que no ha sido todavía diagnosticada.

El oído se convierte con rapidez en uno de los órganos que más perjuicios recibe

El oído se convierte con rapidez en uno de los órganos que más perjuicios recibe.

¿Qué regiones del oído son afectadas por la diabetes?

Solo una arteria muy pequeña lleva la sangre hasta los oídos, pero son precisamente las que poseen este tipo de tamaños las que, a mayor velocidad, son afectadas por el padecimiento. ¿Qué sucede en este caso? Que la obstrucción de la arteria origina como una sensación similar al zumbido, desequilibrio en el organismo, reducción auditiva hasta en un 40 por ciento, vértigo, y puede pasar que los enfermos se vean con súbita sordera en alguno de los dos oídos.

Recientemente, una investigación realizada en Estados Unidos demostró que los diabéticos poseen dos veces más probabilidad que una persona sana de verse afectados por una sordera permanente o pasajera.

Los malestares que se descubren en el oído puede ser un signo de alerta para la diabetes que no ha sido aún diagnosticada

Los malestares que se descubren en el oído puede ser un signo de alerta para la diabetes que no ha sido aún diagnosticada.

Investigaciones realizadas

Un estudio diferente arrojó que la diabetes daña también algunas de las estructuras fundamentales del órgano, lo cual trae consigo que sean más lentos los impulsos nerviosos que conectan al oído con el cerebro, y pueden existir problemas hasta para entender las conversaciones, aunque no haya una pérdida de capacidad para escuchar.

Cálculos científicos aproximados revelan que el 50 por ciento de las personas que padecen de diabetes y tienen más de 50 años de vida, conviven con problemas auditivos de diferentes graduaciones, razón por la cual se les aconseja realizar exámenes con cierta regularidad. Ello permitirá prevenir situaciones más graves que la hipoacusia súbita.

Según la experta mexicana de la asociación nacional para el estudio de la sordera, Olivia Ávila Colmenero, al menos un tercio de los enfermos diagnosticados con deficiencia auditiva recuperan el 100 por ciento de la escucha, mientras que otro tercio lo obtiene solo de manera parcial y el resto nunca vuelve a oír.

Los diabéticos poseen dos veces más probabilidad que una persona sana de verse afectados por una sordera permanente o pasajera

Los diabéticos poseen dos veces más probabilidad que una persona sana de verse afectados por una sordera permanente o pasajera.

¿Pérdida irreversible del sentido del oído?

Ávila Colmeneros señala que la situación puede ser irreversible si se daña el órgano de Corti, que transforma la energía mecánica propia de las ondas sonoras en una energía nerviosa, pero las terminaciones nerviosas, células y arterias de este órgano no tienen capacidad regeneradora.

Números publicados por la OMS revelan que en el planeta hay 360 millones de individuos con problemas de audición, la mitad de los cuales pudo haberse solucionado mediante la prevención, más aun teniendo en cuenta que la producción de los aparatos que ayudan a solucionar esta problemática apenas solventan el 10 por ciento de las necesidades globales.

Los diabéticos poseen dos veces más probabilidad que una persona sana de verse afectados por una sordera permanente o pasajera

En una nota para la prensa, Sandrine Dupriez, jefa de Sonova México, explicó que, en lo relacionado con la diabetes, se debe ser muy cuidadoso, pues el oído es un órgano metabólicamente activo y, por tanto, depende del flujo adecuado de sangre para trabajar.