Investigaciones realizadas en torno a la diabetes mellitus tipo 2 confirman que, además de las alteraciones físicas, estos pacientes presentan trastornos emocionales a medida que la enfermedad va avanzando. Cuando la situación se vuelve compleja se produce una pérdida de la calidad de vida y del bienestar de la persona. Entre los problemas más comunes en este ámbito se encuentran los episodios de angustia, con una marcada tendencia hacia estados de inseguridad, incertidumbre, nerviosismo, ansiedad y miedo, entre otros.

La diabetes somete al paciente a importantes cambios físicos. Destacan aquí trastornos del metabolismo, pérdida de peso corporal, cambios en los niveles de glucemia, así como disminución de la sensibilidad e irrigación sanguínea hacia los miembros inferiores.

Estos cambios provocan que los diabéticos desarrollen alteraciones emocionales que afectan el concepto que tienen de sí mismos. No es raro encontrar pacientes que experimentan inseguridad, desesperanza, ansiedad y dependencia, no solo en el plano personal, sino también en su desempeño social, laboral y familiar.

La diabetes somete al paciente a importantes cambios físicos y psiquicos.

Ansiedad y diabetes

La ansiedad ha sido estudiada por diferentes especialistas por la repercusión que tiene en la vida del ser humano. Los expertos han logrado incluso, identificar las formas en que esta se manifiesta fisiológica, conductual y cognitivamente.

La relación entre la diabetes mellitus tipo 2 y la ansiedad ha integrado los análisis de un importante número de investigaciones, cuyos resultados en tendencia indican que, mientras la enfermedad evoluciona y aparecen complicaciones, estos pacientes muestran deterioro de la esfera psicosocial, alteraciones emocionales y depresión. Esta última es más común en las mujeres que en los hombres.

Ante las nuevas realidades que impone la diabetes mellitus a una persona ya diagnosticada, pueden ser variadas las estrategias de adaptación que el paciente pone en práctica para reajustar su situación, y asumir el hecho de que debe convivir con una enfermedad que desencadenará otros padecimientos a medio y largo plazo. Entre estas medidas se encuentra refugiarse en la espiritualidad.

La ansiedad ha sido estudiada por diferentes especialistas por la repercusión que tiene en la vida del ser humano

La ansiedad ha sido estudiada por diferentes especialistas por la repercusión que tiene en la vida del ser humano.

Espiritualidad

Más allá de las posibles definiciones y encasillamientos teóricos, la espiritualidad humana es diversa y multifacética. Sin embargo, de manera general se puede hablar de dos dimensiones de la espiritualidad: una vertical conectada a Dios o Ser Supremo, y otra horizontal ligada a la relación que establecemos con nosotros mismos o con la naturaleza.

A pesar de estas dos posiciones, no puede hablarse de una ortodoxia al asumir una u otra, porque las circunstancias pueden propiciar que las personas transiten por ellas en la medida en que logran hallar una solución a su realidad y, por consiguiente, reajustar su situación particular.

La espiritualidad es una parte importante en la vida de las personas, y si un individuo es diagnosticado con diabetes mellitus tipo 2, entonces este componente de la personalidad también debe integrarse al esquema de tratamiento que recibirá, aunque para muchos profesionales médicos dicha esfera no constituye un aspecto a tener presente.

Se puede hablar de dos dimensiones de la espiritualidad: una vertical y otra horizontal

Se puede hablar de dos dimensiones de la espiritualidad: una vertical y otra horizontal.

Bienestar espiritual

No obstante, existen estudios que manifiestan la valía del bienestar espiritual a la hora de tratar cualquier enfermedad. Hablan de la espiritualidad como energía interna que produce armonía entre la mente, el espíritu y el cuerpo. Tal vez para algunos estas ideas sean pura metafísica, pero la verdad es que si se logra un equilibrio del enfoque, las personas son capaces de interesarse por los tratamientos prescritos porque ven su padecimiento con otra perspectiva.

Es por ello que el bienestar espiritual puede ser un estímulo positivo para que los pacientes con diabetes tipo 2 afronten, de manera adecuada, las reacciones emocionales que aparecen en el curso de la enfermedad, en especial cuando llega la disfunción física.

Además de tener en cuenta este aspecto de vida desde el punto de vista clínico, en el hogar también debe procurarse un ambiente favorable en este sentido. Apreciar la vida y encontrarle un nuevo rumbo en medio de una situación particular, son vías de adaptación ante las nuevas realidades que impone una enfermedad como la diabetes mellitus tipo 2.