En un post anterior les comenté sobre de cómo la perspectiva social ha estado presente en el conocimiento acerca de la diabetes. La historia de esta enfermedad comienza con el papiro de Ebers, en el año 1550 A.C. En dicho documento se describen los signos y síntomas de un padecimiento muy semejante a la diabetes, así como una manera peculiar de tratamiento.

Hasta el presente es la principal referencia que, sobre este tipo de dolencia, se posee de la etapa faraónica. Como es de suponer, ello implica limitaciones en los análisis. Sin embargo, es una fuente importante a tener presente cuando queremos saber cómo se cuidaba a una persona diabética en el pasado.

Los escritos de Súsruta

Un poco más al este, en la India de los Vedas, encontramos los escritos de Súsruta, en los que aparece descrita la enfermedad, e incluso de qué forma se manifestaba en los jóvenes y en los adultos. Por este mismo tiempo, ya los chinos sabían de la existencia de la diabetes e indicaban no consumir ni cereales ni vino.

Los griegos también hicieron sus aportes. Aquí sobresalen los nombres de Demetrio de Aparnea y Apolonio de Memfis. Igualmente, tenemos a Aulo Cornelio Ceso, quien estableció dos fundamentos básicos al tratar la diabetes: el ejercicio físico y la dieta. Y en esta breve referencia no pueden faltar Galeno de Pérgamo y Pablo de Egina. Este último indicaba preparados a base de escarola (Cichorum endivia), trébol y lechuga en vino tinto. El remedio era acompañado, además, por infusiones de mirto y dátiles, que se consumía en la primera etapa de la enfermedad.

En el papiro de Ebers se describen los signos y síntomas de un padecimiento muy semejante a la diabetes, así como una manera peculiar de tratamiento

En el papiro de Ebers se describen los signos y síntomas de un padecimiento muy semejante a la diabetes, así como una manera peculiar de tratamiento.

Medicina árabe para el diabético

Por su parte, los médicos árabes, de la misma manera, ofrecieron significativos aportes para tratar y cuidar a la persona diabética. En este grupo se destaca Avicena, en cuyo texto El canon de medicina, o Canon de Avicena, se describe la sintomatología de la diabetes mellitus y el coma por hipoglucemia. En el documento también aparecen recomendaciones para atender al diabético con semillas de cedro y alholva, a partir de conocer que las dos poseen propiedades hipoglucémicas.

Siglo XVI europeo

El siglo XVI europeo marca una etapa fundamental en el tratamiento de las enfermedades en general, y de la diabetes mellitus en particular. En primer lugar, tenemos al suizo Paracelso, quien estudió la orina de las personas diabéticas y habló de una sustancia residual blanca, producto de la evaporación de la orina. Llegó a creer que dicho contenido era sal y asoció la misma con su acumulación en los riñones, lo que según él, ocasionaba polidipsia y poliuria en estas personas.

Los avances médicos y científicos permitieron dar pasos trascendentales en el cuidado y tratamiento de las personas diabéticas

Los avances médicos y científicos permitieron dar pasos trascendentales en el cuidado y tratamiento de las personas diabéticas.

De este periodo también es importante destacar al francés Guillaume Rondelet, quien reveló que la diabetes tiene una fuerte base hereditaria. A pesar de toda esta base, fundamental para el conocimiento de la enfermedad, a Thomas Willis se le debe la primera referencia a la «orina dulce» en la producción científica occidental. Este médico inglés sistematizó lo que hasta su época habían descrito otros estudiosos.

Las teorías de Thomas Sydenham sobre la diabetes

Además de Willis, sobresalen Thomas Sydenham, quien habló de la diabetes como una enfermedad de la sangre producto de trastornos digestivos, y  Mathew Dobson, el que detectó azúcar en la orina y en la sangre de personas diabéticas.

Otro inglés, el doctor John Rollo, describió los síntomas de la enfermedad e ideó una dieta baja en carbohidratos y rica en proteínas, la que debía complementarse con opio, digital y antimonio. Con este tratamiento, muchos pacientes redujeron el azúcar en la orina y en la sangre. Hacia 1788, Thomas Cawley observó la relación que tiene la diabetes con el páncreas.

Thomas Sydenham, quien habló de la diabetes como una enfermedad de la sangre producto de trastornos digestivos

Thomas Sydenham, quien habló de la diabetes como una enfermedad de la sangre producto de trastornos digestivos.

La llegada de la ciencia experimental abrió otros horizontes a la investigación, y los avances médicos y científicos permitieron dar pasos trascendentales en el cuidado y tratamiento de las personas diabéticas. Destacan aquí los descubrimientos de los islotes de Langerhans, así como de la insulina y su producción farmacológica.

De igual manera, sobresalen la labor de promoción y educación para la salud que realizan agrupaciones internacionales. El trabajo que desarrollan estas organizaciones abarca también a la familia, la comunidad y los profesionales médicos.