La fractura de un hueso ocurre, cuando la fuerza aplicada resulta mayor que su resistencia. Esta última se compone, entre otras, a partir de la masa ósea y colágeno. Los expertos agregan otros elementos, que aunque un poco técnicos, deben ser del conocimiento de toda persona con diabetes mellitus tipo 2. Se trata de la micro y macroarquitectura óseas.

Micro y macroarquitectura osea

Las alteraciones de estos componentes, en los huesos del diabético tipo 2, hacen que se vuelvan frágiles y por consiguiente se incrementan los riesgos de fracturas, aún cuando existan valores normales de masa ósea o aumentada. Si a dicha situación, se le suman las caídas graves y la presencia de otras patologías, como la retinopatía o la neuropatía, entonces el asunto se vuelve más serio.

Conociendo nuestros huesos…

Es por ello necesario, que las personas con diabetes del tipo 2 conozcan acerca de su estructura ósea, para poder actuar en correspondencia con la fragilidad o no de su esqueleto. Afortunadamente existen técnicas no invasivas, para evaluar la microarquitectura del hueso. Tal es el caso de la tomografía computarizada periférica, de alta resolución cuantitativa.

Tomografía computarizada periférica

Gracias al uso de esta tecnología, los investigadores han determinado que las mujeres posmenopáusicas con diabetes tipo 2, tienen microarquitectura ósea trebular, es decir, esponjosa. Igualmente, han detectado además que en este grupo de pacientes aparecen con frecuencia otras alteraciones, fundamentalmente elevación de la porosidad y disminución de la densidad ósea.

A pesar del empleo de estas técnicas, no se ha podido aún evaluar directamente la arquitectura trebular, o los poros más pequeños en la cortical del hueso, que pueden alterar la resistencia ósea. Sin embargo, estos elementos se han convertido en marcadores, para establecer si existe fragilidad esquelética, en pacientes con diabetes tipo 2 y hasta qué punto la misma puede ser un factor de riesgo, para fracturas de los huesos.

A modo de recomendaciones

La acumulación de productos finales de procesos químicos, que ocurren a nivel celular, también influyen en la estructura de los huesos. Se sabe que eventos prolongados de hiperglucemia afectan la calidad ósea. No obstante, aún se investiga cuál es la relación directa que tienen estos resultados, con la fragilidad  esquelética de una persona diabética.

Lo importante aquí es saber que la diabetes mellitus tipo 2 afecta también a los huesos. Por lo tanto resulta necesario, acotar algunas sugerencias para hacer frente a esta realidad.

En primer lugar, es crucial mantener bajo control los niveles de glucosa en sangre. Ello garantiza también, un buen funcionamiento de las células del hueso. También se deben consumir alimentos sanos y que provean de nutrientes esenciales al organismo. De esta forma también se benefician los huesos.

Se recomienda hacer caminatas suaves y el uso de calzados cómodos

Aunque la práctica de ejercicios físicos, es una medida general para complementar las terapias actuales de la diabetes, es esencial ajustarse a las indicaciones de los especialistas, sobre todo si ya se ha experimentado algún tipo de fractura. No obstante, actividades como una caminata suave y el uso de calzados cómodos, son muy recomendables para darle a los huesos movilidad.