Estudiosos mexicanos confirmaron, a través de una minuciosa investigación, que las hojas de la popular Chirimoya tienen efectos antioxidantes y antidiabéticos, lo cual indica la probabilidad de servir como fitofármaco para completar el ciclo de los tratamientos administrados por la vía oral.

Los expertos destacaron que el estudio comenzó con el fin de garantizar alternativas que fueran naturales para auxiliar al monitoreo de la diabetes tipo 2, sin provocar efectos secundarios.

Formaron parte del proyecto investigativo Ivonne Olivares, del colegio superior médico; Fernando Calzada, de una unidad especializada en estudios farmacológicos, y Jesús Solares, Máster en Ciencias con especialización en farmacología.

El uso de la chirimoya es una alternativa natural para auxiliar al monitoreo de la diabetes tipo 2 sin provocar efectos secundarios

El uso de la chirimoya es una alternativa natural para auxiliar al monitoreo de la diabetes tipo 2 sin provocar efectos secundarios.

Detalles de la investigación con chirimoya

Tras dos años de examinar ratas y ratones, los estudiosos confirmaron científicamente la efectividad natural de la “annona cherimola”, o sea, de las hojas de la chirimoya a partir de sus propiedades reguladoras de las cantidades de glucosa en el organismo. Eso quiere decir que, de encontrarse el índice por debajo de lo marcado como normal, lo eleva; pero si está en un punto superior, entonces lo reduce.

Destacaron, además, que no harán pruebas clínicas en personas hasta no corroborar las consecuencias positivas del medicamento en los cerdos, pues estos animales son los que más se parecen a los seres humanos en cuanto a la fabricación de insulina.

Las hojas de la chirimoya no tienen un empleo comercial y, por tal razón, la misma abunda y no se corre riesgo de que esta materia prima caiga en peligro

Las hojas de la chirimoya no tienen un empleo comercial y, por tal razón, la misma abunda y no se corre riesgo de que esta materia prima caiga en peligro.

Por su característica particular, señalaron que el organismo de los diabéticos secreta una mayor dosis de radicales libres que el las personas sanas, por lo cual, al testear el extracto etanólico de las ramas de la chirimoya. Esa característica se redujo en los roedores.

Expertos apuntaron que, aun cuando las plantas poseen un empleo tradicional, resulta importante ratificar sus impactos biológicos para chequear que es inequívoco su uso. También corroboraron que las dosis altas de la sustancia administrada no repercutieron en los órganos internos de los objetos de estudio, sino que, al contrario, las pruebas facilitaron estandarizar las dosis coherentes para que el compuesto funcionara con efectividad como un antidiabético durante las cuatro horas primeras tras su ingestión.

Su uso en roedores

Resumieron ante la prensa, también, que la sustancia fue proporcionada durante casi un mes a los roedores diabéticos y, una semana después de quitar el tratamiento, continuaba lo que han denominado “efecto antidiabético”.

El organismo de los diabéticos secreta una mayor dosis de radicales libres que el las personas sanas

El organismo de los diabéticos secreta una mayor dosis de radicales libres que el las personas sanas.

Aplicaron un método similar con un conjunto de animales que poseían un estado de salud óptimo y, a juzgar por los resultados, no obtuvieron cantidades por debajo de los niveles e índices normales.

Con sustento en eso, los especialistas mexicanos han fortalecido su tesis de que el compuesto activo y el extracto de la chirimoya pueden actuar como excelentes complementos de medicamentos como la acarbosa, la metformina y la glibenclamida, pues las pesquisas de combinación revalidaron que la planta no interactúa con esos elementos.

Otra causa para producir en el futuro un fitofármaco radica en que, en contraste con el fruto, las hojas de la planta no poseen un empleo comercial y, por tal razón, la misma abunda y no se corre riesgo de que esta materia prima caiga en peligro.