La diabetes mellitus está considerada por la Organización Mundial de la Salud un grave problema de salud a nivel mundial. Este padecimiento viene presentando un considerable incremento en las últimas décadas. En 1995 había un total de 30 millones de diabéticos, cifra que en la actualidad ha llegado a  347 millones y la tendencia es mantener dicho rango de crecimiento.  Se estima que en 2030 la cifra de personas que padecerán la enfermedad se elevará a 366 millones, con el consiguiente impacto económico y social que esto trae aparejado.

Riesgos de no tratar adecuadamente la diabetes

Si la diabetes no se trata adecuadamente puede traer consecuencias graves para la salud.

Si la diabetes no se trata adecuadamente, progresará hasta la cetoacidosis, la hiperosmolaridad, la deshidratación, el coma o el fallecimiento (en caso de resultar predominante el déficit de insulina) o a complicaciones de tipo  crónico con aceleración de la aterosclerosis (cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular y enfermedad vascular periférica), aparición de microangiopatía (enfermedad renal diabética y retinopatía diabética) y la neuropatía en los casos que evolucionan durante largo tiempo, donde el déficit relativo de la acción de la insulina y su resistencia es progresivo.

Con el fortalecimiento de la atención primaria de salud, y gracias a la incorporación del médico y la enfermera de familia, se puede lograr una asistencia sanitaria integral a las personas con esta enfermedad.  Esta atención especializada  promueve salud y educación terapéutica, precisamente allí donde el individuo vive, enferma y se rehabilita.

Beneficios de la educación terapéutica

Educar a los enfermos es un deber que empieza desde el momento mismo en que se diagnostica la diabetes. Su duración se extenderá a lo largo de toda su vida, siempre respondiendo a los momentos específicos por los que transite el padecimiento. Se precisa entonces de programas educativos en aras del cuidado y la mejora de la calidad de vida.

Educar a los enfermos es un deber que empieza desde el momento mismo en que se diagnostica la diabetes.

Estos programas educativos contienen una serie de bases fundamentales:

1. A quiénes van dirigidos:
– personas diabéticas.
– población de riesgo.
– población no diabética.

2. Quiénes los ejecutan:
– Equipo médico completo: doctores, enfermeras, educadores de salud, dietistas, psicólogos, podólogos, oftalmólogos, estomatólogos y trabajadores sociales.
– Enfermos que llevan un prolongado tiempo padeciendo diabetes, con el metabolismo correctamente controlado, conocedores y cumplidores de los tratamientos, y con habilidades sociales.

3. Qué debe enseñarse:
– Definición del termino diabetes, clasificaciones y cuadro clínico.
– Diagnóstico.
– Complicaciones agudas y crónicas.
– Bases del tratamiento: dietas, ejercicios, tratamientos médicos.
– Cuidados bucales.
– Cuidados de las extremidades inferiores.
– Relajación.
– Como prevenir el padecimiento en la población con alto riesgo de padecer diabetes.

4. Cómo debe enseñarse:

– Respetando las opiniones de los pacientes.
– Con lenguaje ameno y sencillo.
– Apoyando psicológicamente al paciente, en un ambiente de mutua comprensión.

Educación terapéutica para pacientes diabéticos de una comunidad y sus familiares.

La educación terapéutica en los pacientes diabéticos se hace indispensable en aras de conseguir la transformación de los hábitos de vida, para que el paciente y sus familiares se incorporen al tratamiento de forma activa.