La respuesta es sí, nuestra mascota puede padecer esta enfermedad. La diabetes es un padecimiento que no cree en si somos seres humanos o animales. Por eso, tanto gatos como perros corren peligro de desarrollarla, especialmente si se trata de animales muy consentidos y sedentarios.

Por lo general, las personas dicen que las mascotas se parecen bastante a sus dueños y eso, de cierta manera, podemos darlo como cierto para el ejemplo concreto de la diabetes. De hecho, la divergencia entre especies no es relevante en caso de determinados padecimientos graves, sobre todo si se tiene en cuenta que los animales también pueden tener dificultades con su glucosa.

Tanto gatos como perros corren peligro de desarrollar la diabetes, especialmente si se trata de animales muy consentidos y sedentarios

Tanto gatos como perros corren peligro de desarrollar la diabetes, especialmente si se trata de animales muy consentidos y sedentarios.

Historia real de una mascota

Hace un tiempo publicaron en la web una crónica sobre una perrita con sobrepeso que siempre andaba jadeante, con sed, micciones seguidas y mucha hambre. Preocupados, sus dueños le midieron el azúcar y, aun cuando las cantidades de glucosa no revelaran una diabetes, ellos decidieron motivar un cambio en su forma de vida.

Justo como en las personas, tanto la genética como una mala alimentación, unida a la falta de ejercicio físico, conllevan a los animales a padecer la enfermedad, aunque suene raro. De acuerdo con el veterinario Jesús Marín, especialista de un hospital veterinario americano, un animal doméstico con obesidad posee un 30 por ciento de peligro de enfermarse.

Justo como en las personas, tanto la genética como una mala alimentación, unida a la falta de ejercicio físico, conllevan a los animales a padecer la diabetes

Justo como en las personas, tanto la genética como una mala alimentación, unida a la falta de ejercicio físico, conllevan a los animales a padecer la diabetes.

Gatos y perros, los más propensos

Se valora que de cada 500 perros al menos uno es diabético mientras que, entre 200 gatos, se puede asumir que, como mínimo uno, padece la enfermedad. Y las cantidades aumentarán, pues a través de la convivencia, transmitimos a nuestros queridos acompañantes nuestros terribles hábitos.

Para el médico, los gatos son más propensos a padecer diabetes tipo 2 porque se les pegan más rápido las costumbres de sus dueños. Los perros, por el contrario, aun cuando es posible que sufran debido a similares causas, tienden a vivir más los malestares de la diabetes tipo 1.

Los signos patológicos de que tu mascota puede padecer de diabetes, aun cuando la veas aparentemente sana, son estos: acrecentamiento del azúcar en el organismo, elevación de la sed y los deseos de orinar, mucho apetito, reducción repentina del peso corporal, susceptibilidad para infecciones, deshidratación, decoloración amarillenta en los felinos, cataratas en los perros, depresión y desánimo.

Para diagnosticar la diabetes en un animal, es importante realizarle la biometría hemática de carácter general

Para diagnosticar la diabetes en un animal, es importante realizarle la biometría hemática de carácter general.

Diagnóstico de la diabetes en animales

Para diagnosticar el padecimiento a un animal, es importante realizarle la biometría hemática de carácter general, una investigación de la micción y también de los índices de sensibilidad en la sangre, con el propósito de examinar el comportamiento diario de la glucosa, entre otros detalles.

Para especificar la terapia que mejor acomode se deben realizar algunos estudios y, a veces, hasta internar a las mascotas en las clínicas veterinarias para efectuarles evaluaciones regularmente, con el propósito de definir si las medicinas que se están administrando son las correctas, o las cantidades de insulina y su tipo se ajustan a las necesidades.

Los tratamientos cambian de acuerdo con las sintomatologías que presenten los animales. Es posible administrar insulina que tenga una actividad prolongada, intermedia o hipoglucemiantes orales. Sin embargo, lo que no varía es que el método a aplicar en contra de esta grave enfermedad debe ser integral, por lo cual, además de las medicinas, las mascotas deberán ser ejercitadas y vivir a dieta.