Especialistas recomiendan la realización de ejercicios físicos, al menos, tres veces a la semana. Las sesiones de ejercicios intensos deben combinarse con otras más moderadas o suaves, lo cual ayudará a que los pacientes mejoren su situación física y por tanto su salud.

¿Qué es el síndrome metabólico?

El síndrome metabólico ha sido catalogado como la próxima epidemia de este siglo XXI. En Europa y América la prevalencia de obesidad alcanza al 17% de la población que lo padece. Entre los componentes de este síndrome que tienen mayor relevancia está, el estrés oxidativo y la ausencia del ejercicio físico.

El síndrome metabólico ha sido catalogado como la próxima epidemia de este siglo XXI.

Los científicos clasifican al síndrome metabólico como la combinación peligrosa de al menos tres factores de riesgo: diabetes, obesidad y colesterol elevado. A eso se suma una alta presión arterial y aumento de los triglicéridos. Es decir, que consumir demasiadas calorías y demasiada grasa saturada, tener una vida sedentaria y facilitar la resistencia a la insulina, están entre las causas que pueden provocar el síndrome metabólico.

Las personas con este síndrome tienen tres veces más probabilidad de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular y dos veces más de morir por estas causas que las personas que no lo padecen.

Estudios sobre práctica de ejercicios físicos y síndrome metabólico

Recientemente, un estudio de la Universidad Politécnica de España reveló que entre las formas más efectivas de contrarrestar el síndrome metabólico se halla la práctica de aeróbicos interválicos. Este método consiste en periodos de actividad intensos del orden del 90 % de la frecuencia cardiaca máxima (FCMax), alternado con períodos de actividad suave-moderada al 70 % de la FCMax.

Entre las formas más efectivas de contrarrestar el síndrome metabólico se halla la práctica de ejercicios aeróbicos interválicos.

Esta práctica además de disminuir el riesgo cardiovascular en los pacientes con diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico, aumenta la sensibilidad a la insulina y optimiza la tolerancia a la glucosa.

También  facilitó la eliminación de parte de la medicación diaria que debían seguir los pacientes, pues habían mostrado una disminución de casi un 10% de la presión sistólica y un número similar en la diastólica.

En colaboración, las universidades de Madrid, Castilla y Copenhague también demostraron que bastan 24 semanas seguidas con este tipo de actividad física para que los pacientes vean las mejoras en su cuerpo.

Beneficios de los ejercicios sistemáticos para aliviar el síndrome metabólico

El beneficio se traduce en un incremento del oxígeno en el organismo, disminución de la grasa total y la visceral, aumento de la oxidación de los ácidos grasos libres, mejora la diabetes y disminuye otros factores de riesgo metabólicos.

El ejercicio es una buena manera de disminuir el sobrepeso en todas las edades.

Precisamente la grasa quemada durante el tiempo de práctica física, será esencial para la pérdida de esa masa muscular que ya nos resulta dañina. Guadalupe-Grau, especialista del síndrome metabólico, destaca que el peso perdido gracias a la práctica de ejercicios aeróbicos interválicos pudiera ser el equivalente, a una disminución calórica semejante a 500 kcal diarias.

El ejercicio es una buena manera de disminuir el sobrepeso en todas las edades. En los niños obesos, los efectos conseguidos con el entrenamiento sobre la adiposidad y los riesgos cardiovasculares persisten dos años después de finalizados los programas de ejercicios.

Así también practicar ejercicios de fuerza de larga duración mejora la intolerancia a la glucosa y a la sensibilidad a la insulina.