Una nueva investigación aumenta el número de pruebas que demuestran la creencia de que la resistencia a la insulina tiene un rol significativo en la depresión de ciertas personas.

La investigación descubrió que un medicamento que habitualmente se emplea para combatir la resistencia a la insulina en individuos con diabetes tipo 2 puede ayudar a calmar los síntomas que se manifiestan en la depresión crónica. La investigación pudo comprobar además que el efecto de este medicamento se manifestó de mejor manera en los pacientes que poseían resistencia a la insulina pero no estaban diagnosticados con diabetes.

Un medicamento para el tratamiento de la diabetes tipo 2 puede ayudar a curar la depresión crónica

Un medicamento para el tratamiento de la diabetes tipo 2 puede ayudar a curar la depresión crónica.

Estos descubrimientos “aumentan la definición neurobiológica de lo que ocurre cuando las personas padecen depresión, y habrían de ayudar a erradicar la señales de depresión. Este es un padecimiento del cerebro”, señaló la líder de la investigación, la Dra. Natalie Rasgon, profesora de la Facultad de Medicina de psiquiatría y ciencias conductuales, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, California.

Al igual que el resfriado común, la depresión es un térmico general. “Ambos pueden tener diversas causas”, explicó Rasgon. En este medicamento se pueden apreciar dos efectos por separado, según la investigación pudo comprobar. En las personas con poca sensibilidad a la insulina, aumentó su resistencia a esta y disminuyo los síntomas de depresión. Sin embargo aquellos pacientes con poca o ninguna resistencia a la insulina igualmente tuvieron una disminución de sus síntomas de depresión. “Lo antes expuesto señala un mecanismo diferente. Al parecer se trata de un efecto antiinflamatorio” expresó Rasgon.

Los descubrimientos de la investigación se encuentran en la revista Psychiatry Research correspondiente al 18 de noviembre de 2015. La investigación fue costeada por los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. A los líderes de esta investigación no se les brindó apoyo por parte de los fabricantes del medicamento, la pioglitazona (Actos), que está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. para su utilización en el tratamiento de la diabetes tipo 2.

La investigación fue llevada a cabo por la Dra. Natalie Rasgon, de la Universidad de Stanford, California

La investigación fue llevada a cabo por la Dra. Natalie Rasgon, de la Universidad de Stanford, California.

La insulina es una hormona que ayuda al cuerpo y al cerebro para que aprovechen el azúcar contenido en los alimentos como combustible. Las personas con poca resistencia a la insulina emplean la hormona con bastante eficiencia. Las personas con poca sensibilidad a la insulina no utilizan la insulina de manera correcta, y la glucosa se distribuye por la sangre en vez de ser empleada a modo de energía para las células del cerebro y del resto del cuerpo. La poca sensibilidad a la insulina logra ser un precedente de la diabetes tipo 2, apuntaron los líderes de la investigación.

Esta investigación escogió una población de 37 individuos adultos de ellos 8 hombres y 29 mujeres matriculados en la Universidad de Stanford. La edad de los participantes en la investigación estaba comprendida entre los 21 y 75 años de edad. En cuanto al peso de estos se tomaron desde niveles un poco por debajo de lo normal hasta llegar a la obesidad peligrosa, señalaron los investigadores. Entre los individuas no se encontraba ninguno diagnosticado con diabetes pero si algunos presentaban poca sensibilidad a la insulina o padecían prediabetes, según los autores del estudio.

Los participantes en la investigación habían padecido de depresión más de un año. Aun sometiéndose a los procedimientos corrientes para tratar el trastorno de salud mental, continuaban sufriendo de depresión, señalaron los investigadores.

Rasgon y sus colaboradores aplicaron aleatoriamente a los participantes en la investigación un tratamiento a lo largo de 12 semanas, con un placebo o pioglitazona. Además se les permitió seguir con su actual tratamiento para la depresión. La pioglitazona trabaja haciendo que los individuos sean menos resistentes a la insulina, declararon los autores de la investigación.

A todos los participantes en la investigación se les evaluó en relación a la sensibilidad a la insulina y a la depresión al comienzo del estudio, y de nuevo al finalizar. Los individuos que tenían más sensibilidad a la insulina consiguieron mejorar su depresión indistintamente de si consumían el placebo o el medicamento. Sin embargo los que presentaban resistencia a la insulina solo percibieron una mejora de su estado depresivo si consumían el medicamento para disminuir la resistencia a la insulina. Los individuos que tenían resistencia a la insulina que consumieron el placebo no mostraron ninguna mejora. Pero en la medida que se manifestaba una resistencia mayor a la insulina en un paciente mejor era el funcionamiento del medicamento para su depresión, señaló el estudio.

El estudio demostró que el fármaco para la depresión funcionó mejor cuanto más resistente a la insulina era una persona

El estudio demostró que el fármaco para la depresión funcionó mejor cuanto más resistente a la insulina era una persona.

La hipótesis de que la resistencia a la insulina podría causar trastornos en el cerebro posee mucho sentido, sugirió Rasgon. El cerebro emplea grandes cantidades de azúcar, de manera que si algún elemento dificulta la obtención del azúcar que necesita el cerebro para su correcto funcionamiento, podrían dañarse las funciones cerebrales más importantes, vale destacar entre ellas el control del pensamiento y de las emociones.

Aún no se ha podido comprobar si sería beneficioso que los pacientes sin diabetes tipo 2 consuman pioglitazona por largos intervalos de tiempo. Rasgon anotó que la investigación duró poco tiempo, tan solo 12 semanas. Ella tiene la esperanza de realizar un estudio de mayor envergadura en términos de tiempo y del número de individuos participantes.

El Dr. Eric Hollander, jefe del programa de ansiedad y depresión del Centro Médico Montefiore, New York señaló, “estos elementos arrojados por esta investigación son preliminares, sin embargo podrían llevar a un paradigma sin explorar que podría ser de gran utilidad para la disminución del estigma de la depresión”, apuntó.
“Las perturbaciones del estado de ánimo tal vez formen parte de un padecimiento sistémico, por lo menos en un subconjunto de pacientes deprimidos”, expresó.

Realizar actividad física o perder peso ayuda a disminuir la resistencia a la insulina

Realizar actividad física o perder peso ayuda a disminuir la resistencia a la insulina.

Ambos especialistas explicaron que estos descubrimientos indican que cualquiera de los procedimientos para tratar la diabetes tipo 2 podría además ayudar a los individuos con depresión de largo tiempo. Los tratamientos contienen otros medicamentos que disminuyen la resistencia a la insulina, e incluso mejoran elementos del estilo de vida como realizar actividad física o la pérdida de peso. Estos dos elementos del estilo de vida contribuyen además a disminuir la resistencia a la insulina.