Eduardo Jorgensen, joven médico español, parece destinado a hacer más amena la vida de los diabéticos. Con apenas 26 años, y con el único propósito de que en el año 2020 las inyecciones de insulina sean historia pasada para los diabéticos, se vio identificado con una niña que acudió a su consulta negada a continuar con el tratamiento y encontró una solución que, en aproximadamente 24 meses, muchos podrán agradecerle.

Eduardo lo denomina páncreas artificial, pero no es justamente un órgano lo que se ha propuesto crear. El diseño simularía un parche que pudiera ir en el abdomen o en el brazo, el cual funciona a través de algoritmos capaces de suministrar, a los enfermos de diabetes, las cantidades de insulina necesarias para equilibrar su organismo, de manera hipodérmica.

Por supuesto, para lograr tal nivel de predicción y precisión, se utilizarían los sensores que muchos suelen usar en la actualidad, los cuales serían capaces de monitorear los índices de glucosa de los pacientes en las dos horas siguientes y, por lo tanto, las dosis de insulina que pudieran necesitar. A través de una aplicación móvil, se le pretende suministrar información a los pacientes respecto a lo que pudiera suceder, por ejemplo, si consumiera determinada sustancia o alimento.

El diseño simularía un parche que pudiera ir en el abdomen o en el brazo.

¿Como funcionará el nuevo parche?

Inicialmente, será el paciente quien coloque la insulina dentro del parche y solicite, al presionar los botones, las dosis que le correspondan. Pero para el 2021, los algoritmos controlarán, de manera automática y sin ayuda de las personas, las unidades que requiera cada paciente. De tal modo, las incómodas bombas pasarán a ser un método arcaico, aunque inicialmente, tal vez más económico.

Por el momento la app, que funciona con sistema operativo Android, está disponible en internet, aunque sometida a cambios para optimizar su uso, mediante nuevas fórmulas matemáticas para calcular las cantidades de insulina necesarias. El parche ya está avalado a nivel de laboratorio, y pronto se iniciaran los ensayos en enfermos de diabetes, con el propósito de comercializarlo a finales del próximo año.

Vías para poder acceder a este nuevo invento

Su venta, inicialmente, será de manera privada a través de internet, pero el objetivo es que, en un futuro no muy lejano, los ministerios de salud de cada país cubran los costes y se los faciliten a los pacientes. Ello representará un beneficio para, aproximadamente, la tercera parte de las personas que padecen de diabetes.

Muchos insulinodependientes viven con la esperanza de tener una vida más placentera.

Eduardo Jorgensen ha sido seleccionado, por tal genialidad, como el innovador más destacado del año por el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts y seguro, desde hoy, gracias a su inventiva, muchos insulinodependientes viven con la esperanza de tener una vida más placentera.